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Publicado en The Huffington Post | Foto ilustración Elio Leturia

Alcalde Rahm Emanuel
empieza a estudiar español

El burgomaestre de Chicago empieza a tomar clases tres veces por semana

Por Elio Leturia|||

Ahora resulta que el alcalde Emanuel estaría tomando clases de español para poderse comunicar mejor con los hispanos.

Como dicen mis conciudadanos por estas tierras: "Good for him!"

Al parecer, una medida muy acertada, y conveniente, por supuesto. Acertada pues el alcalde podrá comunicarse mejor, y conveniente pues conseguirá más simpatizantes que lo apoyen.

Según las estadísticas, de los 2'850,000 residentes que tiene Chicago, más de la cuarta parte son latinos. Pero ojo, el hecho que la población sea latina, no quiere necesariamente decir que hable español.

Como hispanoparlante nativo y profesor de periodismo en Chicago puedo dar cuenta que muchos de los estudiantes latinos que conozco no necesariamente fueron criados como activos participantes de su cultura o lengua de origen.

Más de una vez he cometido el error de dirigirme en español a alguna persona que encaja en la imagen estereotipada del latino: ojos, piel y cabello oscuro, cuyo apellido termine en "ez", por ejemplo, y darme con la perpleja reacción de la persona, que termina mirándome con cara de susto mezclada con sorpresa y responde: "Huh?"

Ya no asumo más. Ahora sólo hablo en inglés y posteriormente pregunto si mi interlocutor habla español. Así como estos estudiantes, muchas otras personas, especialmente de segunda o tercera generación han optado por abrazar completamente, con todo derecho, la identidad estadounidense.

Sin embargo, una gran parte de los latinos se encuentra identificado con su origen y trabaja para mantener su identidad y lenguaje haciéndolos parte de su vida diaria en este país. Para ellos, el bilingualismo de Emanuel les será muy útil.

Aún me pregunto por qué la gran mayoría de estadounidenses optan por limitarse con ser monolingües. Una razón muy simple es la creencia que siendo Estados Unidos la nación más ponderosa del planeta, los humanos debemos todos, saber inglés. De ser así, no existiría mayor necesidad de aprender un segundo idioma. Otros motivos podrían ser falta de tiempo, flojera o desinterés.

Lo que no parece tomarse en cuenta es que sólo con darse la oportunidad de estudiar otra lengua, el individuo se expone a otras culturas, otros puntos de vista sociales, económicos y políticos, y así entiende mejor el mundo en que vivimos.

Pero estudiar una lengua diferente a la propia no es ninguna fácil tarea. Muchos que conozco dicen con orgullo: "Yo tomé cuatro años de español en el colegio". Pero como nunca lo practicaron, solamente se acuerdan cómo decir "cerveza" o "baño".

Lo mismo ocurre con los que estudiaron francés, alemán o latín. Muchas veces siento vergüenza cuando oigo estos comentarios. Uno debe pasar años estudiando y practicando una lengua extranjera. Requiere de mucha dedicación y disciplina.

El alcalde Emanuel empieza con sus clases personalizadas, tres veces por semana. Su objetivo parece ser realista: hablar lo fundamental en español. Aunque él afirme que aprende rápido y tenga bases del latín que estudió anteriormente, espero que el burgomaestre comprenda que con tres clases a la semana aprenderá solo lo mínimo. Pero me parece digno de admiración, siempre y cuando tenga en cuenta que si quiere dominar el idioma quizá deba estar frente a la alcaldía por unos 21 años, tal como el alcalde Daley, pero sin perder una sola sesión de su clase de español. Good luck, my friend.

Elio Leturia es profesor de periodismo en Columbia College Chicago